Clave incorrecta.
Puede ser algo que sabés hacer, algo que enseñás, un servicio, un producto, un método o una idea que hace tiempo tenés dando vueltas.
❌ Personas que quieren mejorar su alimentación.
✅ Mamás que llegan a la noche cansadas y no saben qué cocinar.
¿Cómo está tu usuario hoy, antes de usar tu app?
¿Cómo querés que esté después de usarla?
Tu app no vende contenido. Vende un cambio.
Una guía, un paso a paso, ejercicios, videos, recursos descargables, seguimiento, catálogo, comunidad... cada bloque tiene que tener una razón para estar.
Que sea fácil de recordar, fácil de decir y que tenga relación con lo que querés transmitir. También podés usar tu propio nombre si tu marca personal es parte de la propuesta.
Antes de elegir un color, preguntate: ¿quiero transmitir calma, energía, confianza, cercanía, autoridad, creatividad?
Elegí 2 o 3 colores y dejá que uno sea el protagonista. Los demás acompañan.
Tu app puede tener inicio, rutinas, videos, plan semanal y seguimiento del progreso.
Podés organizar planes, recetas, listas, hábitos y recursos para acompañar un proceso.
La app puede ser mucho más que mostrar el libro: puede reunir capítulos, ideas, audios, bonus, recursos y una experiencia alrededor de lo que escribiste.
Como Alma Natural: contenido principal + recursos + bonus + herramientas para llegar a un objetivo concreto.
Una app no es “meter cosas en pantallas”. Es organizar una experiencia para que alguien pueda entrar, recorrerla y conseguir algo.
Puede pagar por acceso a contenido, una suscripción, un programa, un producto, una experiencia o un servicio.